lunes, 13 de abril de 2020

Noche de cuarentena



I just couldn't believe I had flown 6 hours just to hear: “no”. I couldn’t understand. These are the things that should be taught at school. Nonetheless, you still seemed like a celestial being, the most beautiful smile I didn't deserve. Why don't I deserve it?

Suddenly all the sad songs made sense. I came home to sleep the hangover and cry a river in my mom’s bed. She always remember you, and of course I will too. I will remember your daisies cheeks until I am 80 years old.

I know I'm fucked up, but please for now let's pretend that this didn't happen, that everything is fine, that we’ll sleep in the blue blanket, looking at that picture of the starry night. Goodbye my sweet love, I think I must fall asleep, I can't open my eyes and the neighbor's cat already started singing.

miércoles, 8 de abril de 2020

Adios ser humano genial

Qué raro habermos conocido en medio de una pandemia.
No pudimos despedirnos.
Espero algún día volver a verte.
Si eres para mí, así será.
Cuidate mucho turkey baby.
Extrañaré esos inmensos ojos azules.

domingo, 5 de abril de 2020

Hola 2020

Hola Marella, sobreviviste a todo aquello que te ponía triste.
Sigues viviendo en Lima.
Fuiste a Paris con tu madre y tu corazón no pudo con tanta belleza.
En febrero tuviste una conexión humana verdaderamente real con un foráneo.
Crees firmemente en que puedes amar hasta el tuétano, ¿pensabas que ya no?
Ahora estás en medio de una pandemia; y si sobrevives, por favor sigue tus sueños.
Todo va a estar bien.

jueves, 22 de febrero de 2018

martes, 13 de febrero de 2018

miércoles, 2 de agosto de 2017

Letter

Hace tiempo quería escribirte. Si, a ti. No pongas esa cara. Sabes que te hablo solo a ti. Te lo digo sin preámbulos. Quiero pedirte que vuelvas. Quiero que vuelvas a estar aquí, conmigo. No solo te lo pido; lo exijo. Esta vez no aceptaré excusas. Vuelves o vuelves.Ahora escucha esta canción, quítate esa coraza un rato y lee. Le hablo a tu corazón.

Lee.

Querida Marella, ¿me vas a repetir que este no es un buen momento?, que prefieres no hablar del tema y que por último ya no puedes confiar en nadie. Ya lo sé y te creo porque no sueles mentir. Yo sí te creo. Por eso que me animé a escribirte. Porque desde que te alejaste, mi vida no funciona bien. Mejor dicho, en mi vida no funciona nada sin ti. 
Parezco un zombie deambulando por los lugares que compartimos y a los que te da miedo ir. Y tengo que confesar que te he espiado. He pasado un par de noches por tu calle. Te vi solo una vez. Estabas llorando en el sofá con esos gemidos de niña que me destrozan el corazón. Tus medias estaban sucias y cubrías tus manos con las mangas de esa chompa vieja y bonita que te encanta usar. Tu pelo ha crecido. Has adelgazado demasiado.
Aún así, no te tengo ni un poquito de lástima, no generas en mí la más remota sensación de compasión. Quiero hacerte una terapia de electroshock, como tú sueles hacerle a quienes quieres.
Me di cuenta que habías cerrado la puerta de tu casa chiquita, decidida a no salir más. Dentro solo se escucharía el rumor de alguna película inglesa que proviene de tu tv. Sé que hace tiempo has dejado de hacer algo que compartíamos y que te apasiona: escuchar música.
Y ya que hablamos de música, te recuerdo que a los BeeGees te los presentó tu madre cuando vivían aun en la casa de San Andrés y eras tan pequeña que ni te acuerdas cuando te comenzaron a gustar, que te gusta Bowie desde que tienes once años y te regalaron por navidad un Cd pirata con sus canciones. Que cada cierto tiempo te dices en voz baja cuanto te gustaría que vinieran los smiths o pixies a Perú. Vuelve a llenar cada segundo de tus días y noches con música. Y si no puedes, yo te podría ayudar. 
El dejar de escuchar música, el apartarte de tus amigos, de todo lo que antes era tu mundo no son más que latigazos que reafirman mi teoría de que los más crueles verdugos somos nosotros mismos. No odies a tu casa. No odies tu ducha, ni a las lucecitas que quieres colgar en tu cabecera, no te odies a ti. 
Qué fácil es culparse por algo una y mil veces. Que rápido nos sentimos mal cuando alguien nos critica y qué difícil es escuchar cuando alguien nos dice algo bueno. Somos contradictorios o un poco masoquistas, no lo sé.
Sé que dices por primera vez que no crees en el amor. Lo sé. Y te creo. Te lo juro. Y sé que no hablas solo del amor romántico, sino del amor a tus sueños, a lo que diste, de lo que te desprendiste. Lo que si te digo es que es parte de tu luto, tu pérdida. En poco tiempo perdiste muchas cosas. Te perdiste a ti. Olvidaste el amor que te tenías y ya te has castigado lo suficiente. Te quitaste tú sola el valor y te olvidaste que es tu chamba sobrevivir a todo.
Ya bueno, cambiaste de trabajo, alguien te trató como una basura (sí, yo sé que es tirar a la basura algo, no le preguntas a los desperdicios si están de acuerdo, los botas nomás, y las personas no somos basura), tuviste que renunciar a un sueño otra vez, tomaste sola una decisión difícil y dolorosa. ¿Crees que es poco?
Y bueno ya, si necesitas sentir la pérdida (que es muy distinta a una derrota, te lo aseguro) llórala, pégale a las paredes, grita y después duerme tranquila, sin pesadillas ni ausencias y amanece sin temerle a los recuerdos.
Ya lloraste por todo eso. Mucho. Quizás nunca habías llorado tanto. En algún lugar debes haber roto algún record, o quizás si te comparo con alguna alguna telenovela. No me burlo, no me malentiendas, me conmueve que al fin hayas podido dejar pasar a través de ti todo eso que tiene que largarse fuera. Eso es señal de valentía, aunque te sigas autodenominando una cobarde. 
Tú no necesitas perdonarme. Sólo necesitas aceptarme, así como soy. Así como yo acepto cada segundo de la vida que hemos compartido cada carencia, tara, defecto, cada marca del pasado, cada error. Si fueras perfecta no te podría querer, porque nadie lo es, no existirías.
Eres la persona más tímida que conozco, eres realmente terca, puedes ser bastante exagerada, tiendes a la autodestrucción cuando algo te duele demasiado, eres exigente con los demás pero lo eres aún más contigo. Tu pasión puede ser fácilmente confundida con compulsión. Eres tajante, torpe, distraída, muy sensible y no das segundas oportunidades. Por esto último creo que estás como hoy, encerrada en el silencio. 
Lo único que quiero es reconciliarme contigo. Sin más perdones, látigos ni verdugos, ni vergüenzas ni castigos. Sin pasados que asusten ni duelan. No tengo seguridad ni certeza del futuro, pero yo veo un camino por ahí. Sé que si dejas que todos esos fantasmas te dejen de atormentar, también lo veras. Verlo será el primer paso para encontrarnos cara a cara, reconocernos, volver a querernos y no volver a separarnos.
No eres un conjunto de fragmentos como crees, simplemente tu corazón colapsó. No podemos hacerte un trasplante y la verdad, no lo necesitas, aunque tú médico te haya dicho que tienes insuficiencia. Corazón de piedra es una canción de Lucía Méndez, no lo que vas a colocar en ese hueco que tienes en el pecho. Lo que vamos a hacer es ponerle claveles rosados, margaritas, lilas y una rosa roja por Sant Jordi, para que vuelvas a escribir. ¿Suena ridículo? Quizás. Pero sabes a lo que me refiero.
Te pido, te ruego, que te reconcilies conmigo. Abrázame fuerte y vuelve. Vuelve a ser parte de mí. Yo no te voy a dejar ir. Te quiero como eres, porque estoy en tu corazón, conozco todos los rincones de tu vida y aun así, así no seas esa mujer de la que escribes, por la que luchas ser, con la que sueñas convertirte, te quiero. Créeme.
Deja de cavar estos profundos hoyos en los que te metes y donde es casi imposible encontrarte. Al contrario, te propongo, ven al mar, donde siempre te espero, y tirémonos al barranco. Soñemos que volamos, que podemos contra todo, que nada es tan importante. Riamos como adolescentes, comportémonos como niños que aún no conocen la pena.
No seas tan severa. 
Quiéreme tú a mí y la soledad ya no pesará. Ya no tendrás miedo de mirar atrás; porque yo te recordaré que está bien que nunca hayas sido perfecta y que jamás lo vayas a ser.
Nunca me iré de tu lado. Reconciliémonos tú y yo. De una vez tú sabes que sin ánimo de sonar a canción de telenovela, que no puedo vivir sin ti, sin tu risa, sin tu alegría.
Yo sé que esto quizás tome tiempo, tómalo, el que necesites; solo te pido que por ti, no te demores tanto en regresar.
Y como le dice ese actor que te gusta a Julia Roberts en “Eat Pray Love”: Cree en el amor otra vez.

Con cariño: Marella.

P.D. Si tienes ganas, después de leer esto, ponte ese bonito vestido rosado que solo has usado una vez, pon una canción que te ponga contenta y baila hasta que te de risa hacer una tontería y cae entre carcajadas al sofá. Nada me haría más feliz que imaginarte así otra vez. 
Cuelga una foto como prueba. 
Sé que esa canción que suena te gusta, aunque ahora te ponga triste.

Noche de cuarentena

I just couldn't believe I had flown 6 hours just to hear: “no”. I couldn’t understand. These are the things that should be taught at...