El doctor, la presión de los grupos políticos de mi trabajo y la ministra me van a volver loca. Terminé la semana muy triste y desmotivada, a pesar de que me encanta lo que hago, realmente creo que jamás podría estar metida en política. Me he considerado siempre una persona diplomática y protocolar, odio todo lo que rompa mi calma. Sólo quiero que me dejen trabajar tranquila, realmente creo que estoy haciendo las cosas bien y quiero que me dejen mantenerme en la línea de lo correcto.
Ya quiero ir a casa, dormir en la cama de mi mamá, o en la cama de Fabiano, que a mitad de la noche posa todo su peso en mi espalda, no me importa, me llena de ternura.
Extraño mil cosas, hoy más que nunca volví a sentirme muy sola y con ganas de llorar...
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