domingo, 27 de febrero de 2011

FACEBOOK

Hace varios meses que no entro de ninguna cuenta del FB. En octubre creí que tenía un problema con Facebook, después entendí que en realidad venía viendo danzar los números estadísticos de la cantidad de información que encierra, todo aquello que interactuaba con mi cuenta y me tenía sin cuidado, a pesar de que se había vuelto un vicio para todos mis conocidos. Quién empezaba, retomaba o terminaba su relación con la mencionada red social, cuántas fotos poserazas, cuántos comentarios idiotas, cuántos avisos en mal spanglish saturando la bandeja de los correos. Hasta que me encontré ahí, con la frazada hasta los ojos, hecha un bolito angustiado por un comentario suprimido que había releído quien sabe cuántas veces. No era eso: el objeto de obsesión era el autor del mismo, que tontería, un instrumento virtual no puede afectar tanto manyas?. Osea, nunca tanto.

Pero saben? a veces el interlocutor tiene más importancia que el medio o el mensaje mismo, y este caso no fue la excepción. En este caso, extrañaba el comentario aunque dijera poco y nada (EN REALIDAD NADA) y ahora comprendo que no había respuestas porque la pregunta ya era la equivocada: ¿De verdad te importa tanto Facebook?. No. Bueno, sí. No. Sí. El enunciado mismo me juzgaba de antemano y había que tener huevos para reconocerse geek enough y contestar afirmativamente. ¿Me importa tanto? ¿Me importó alguna vez?

Tengo este blog hace años, por el 2005 tenía uno cuyo nombre era: migatopuntocom, sólo lo sabían Beto y Carla Vanessa (mis chicos de siempre) nunca lo publicité, este talvez alguna tonta vez, pero ya no lo haré más: un poco por miedo, otro poco por desinterés, finalmente por paja. Me cago en los comentarios (ya lo he dicho antes) dicho mal y pronto. Me cago en el feedback, me cago en los que creen escribir bien. Me cago en los concursos de blogs, y digo esto porque hace días vi el link de un blog en el subnick de un individuo (ex amigo) entré y me di con la sorpresa de que era un "diario de quinceañera", donde él mismo contaba que a veces, su flaca lo ignoraba, me reí demasiado por la manera en que intenta que los demás lo vean como una persona culta ya que usa muchos adjetivos y trata de no equivocarse en la ortografía; para que su pequeño bodrio de escrito se vea estéticamente bien. Me cago en los blogstars, me cago en los blogs que se hicieron libros. Aunque a la vez me gustan. Me cago en todo eso y sin embargo más de una vez le he rogado en silencio a dos de mis afectos que escriban lo que piensan y nunca lo han hecho. Es porque he escrito cosas de mi vida cotidiana, que ya les había contado en persona.

Me surro en Facebook, me surro en los wall posts, me surro en mi viejo que quiere que lo agrege, en los stalkers, me re-surro en los he likes my Estado, en que me he hecho fan de, en por los que alguna vez. Me surro en todo. Me gusta esto.

La respuesta a tu pregunta es 'No'. No, no viene al caso. No, no tiene importancia. No, osea, en verdad, no me surro: No, no es ese el punto. Es mi errónea manera de reclamar atención, aprobación, cariño, afecto plasmado en minúscula tipografía rodeada de invasiva publicidad.







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