A: Oye Mareeeeeeee, fíjate si me está mirando
M: No, no sé ¿Qué ojos?
A: Los de él. Míralo, esta atrás. ¿No es lindo?
(Volteo pensando en lo bueno que sería irme a comprar unos chocolates).
M: Aaaaah (bostezo) Sí, ya lo vi. ¿Qué pretendes?
A: Que me mire, sólo eso quiero.
M: Pues...pídeselo.
A: ¿Qué?
M: Claro tonta, ve y coge su mano. Eso sí, debe de estar de espalda sino no vale. Ya cuando lo tengas bien agarrado y no se pueda resistir, se lo pides: “Mírame”.
A: ¿Ni locaaaa, y luego?
M: Pues, luego… luego te vas tarareando esto: Dentro de cada eslabón se puede respirar en el perfume, la huella de tu mirada.
A: No, no puedo.
M: ¡¿Qué?! Lástima. Yo lo haré. Espérame.
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