María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida bajo el nombre de María Antonieta de Austria, princesa real de Hungría y de Bohemia, archiduquesa de Austria, reina consorte de Francia y de Navarra y más tarde, de los franceses por su matrimonio con Luis XVI. Con un árbol genealógico impresionante, hermosa, Frívola, caprichosa, infantil, amante de los lujos y de las cosas caras, intrigante y despilfarradora, con tendencias lésbicas y hasta toxicómana e incestuosa, son algunas de las características atribuídas a la mujer que cambiaría el rumbo de la historia de Francia.
Leí cuando era niña, que...redoblaban los tambores y María Antonieta subía al cadalso donde moriría, pero sin darse cuenta pisó al verdugo, inmediatamente la reina ¡le pidió disculpas!. Este hecho me convirtió- a pesar de mis múltiples defectos- en una persona educada de por vida, me caló muy hondo.
“A ella no le gustó el chico, con su aire distraído y su fama de misógino. A él no le gustó la chica: era pelirroja y hablaba mal francés” es algo que también me marcó. Nunca pudieron enseñarle ortografía, porque la princesa se ponía triste y los desarmaba con encantadores mohínes.
"L'affaire du collier" El collar más soberbio de la historia, valorizado en 2 millones de libras. Madame du Barry, amante del rey (suegro de Maria Antonieta) le puso una trampa a la aún princesa, tomando su nombre para adquirir el collar. Más de mil diamantes, rubíes y esmeraldas. Dicha trampa fue descubierta cuando murió el rey, pues Maria Antonieta y Luis tomaron el trono, exiliando a la condesa Du Barry, pero la relevancia pública del asunto, que redundó en un gran escándalo político y social, contribuyó a hundir la imagen pública de María Antonieta, que se ganó definitivamente la enemistad de la vieja nobleza francesa y perdió el apoyo del pueblo de Francia.
Casados él con 15 y ella con 14 años, tardaron siete en consumar el matrimonio porque no sabían qué hacer, y por todo el palacio se voceaba "rien". Es que, qué huevada no? conocer a tu futuro marido (forever and ever) a los 14 años y casarte sólo un par de días después, para crear la gran alianza entre Austria y Francia. No me imagino como una adolescente, pudo afrontar el escrutinio de una corte foránea y el de todo un país entero, y luego estaba María Teresa de Austria dirigiéndose hacia su hija como “Señora e hija querida” y enmendándole la plana por los centímetros de altura que tiene su peinado, o pidiendo que le dé sus medidas para encargar trajes y corsés en Austria, porque allí se hacen con mayor sensatez que en París.
¿Qué va a ser de nosotros? Mi esposo y yo estamos espantados de ser reyes tan jóvenes. Madre del alma, ¡aconseja a tus desgraciados niños en esta hora fatídica!". No sé si justificar sus faltas, excesos, caprichos y extravagancias, creo que no les quedó de otra. Por otro lado, María Antonieta, vanidosa y perezosa, hacía caso omiso a los consejos de su madre y no solo no se preocupaba por los asuntos de Estado, sino que no le importaban demasiado y se dedicaba enteramente a "su mundo": vestidos, peinados, fiestas...
"Acabo de ser condenada, no a una muerte honrosa, que se reserva para los criminales, pero voy a reunirme con vuestro hermano", fue lo que le dijo la reina a la delfina de Francia, refiriéndose al hijo menor que perdió. María Antonieta tuvo 3 hijos,la delfina María Teresa (Madame Royale), Luis José de Francia, que murió de tuberculosis a los ocho años dejando el título de delfín a su hermano Luis Carlos, que fue encarcelado con sus padres, su hermana María Teresa de Francia y su tía la princesa Isabel en la prisión del Temple en París. Al ser guillotinado su padre, los monárquicos lo proclamaron rey de Francia, pero los revolucionarios lo mantuvieron en prisión en condiciones infrahumanas y murió en la prisión del Temple. María Sofía, su última hija que también murió de tuberculosis. Sólo María Teresa de Francia (madam royale) sobrevivió.
Eran las 4:00 de la mañana de algún día de octubre, pide papel y tinta para escribir, se le concede por primera vez una vela para iluminarse en la noche. Ella, con 34 años aproximadamente, escribe un admirable adios, le escribe a su cuñada, Madame Elisabeth, enviándole sus últimos pensamientos y le confía el cuidado de sus hijos. Una carta que nunca le será entregada a la destinataria.No le dan comida, le preguntan si tiene hambre, a lo que responde que en unos minutos eso ya no importará, se acercan los guardias y ella pide agua y sólo se oye un ¡no! lleno de odio, pero un guardia bondadoso le ofrece agua y hasta le presta el brazo para llevarla a la calle. Se interrumpe la circulación de carruajes y personas, miles de detalles humillantes, el verdugo le ata las manos, sube a la carreta, empiezan los insultos. Desaliñada pero siempre reina; un niño le manda un beso, ella intenta sonreír pero se le caen las lágrimas, es la única vez que lloró en el trayecto a la muerte. Se alista la navaja, esboza un "perdoneme usted, no fue mi intención" al verdugo, por la osadía de pisarle el pie. cae la navaja.
Maria Antoniea estaba sola, desprotegida y confundida y sobretodo mal asesorada, todo eso hizo que se convirtiera en un monstruo, pero las cartas que le escribía a su madre y hermano, la hacen ver como una muchacha dulce y muy asustada.
Sin duda he leído tanto acerca de su vida, que podría escribir un libro entero. Desde muy chica siento una extraña devoción hacia ella, puede ser toda esa fabulosidad que hace que sea uno de mis máximos ídolos sin que suene a blasfemia. Qu’ils mangent de la brioche, significa: "Que coman pasteles", evocando al mito de "si no tienen pan, que coman pasteles" sin embargo Maria Antonieta no fue la real autora de esa frase. Era sólo una chica joven con mucho poder y muy egocéntrica, víctima de las circunstancias y de su posición. Siento que ella trató de obrar bien y agradar como reina pero jamás lo logró, probablemente su inexperiencia, su juventud o su personalidad caprichosa, no la dejaron, pero lo cierto es que María Antonieta se destacó por una frivolidad extrema, por su belleza infinita y por el amor a sus hijos. A ninguno de los reyes les importó tanto su propia muerte, pues estaban nublados con la tristeza de haber perdido a sus niños y que peor aún, que hayan profanado sus tumbas y echado sus pequeños cuerpecitos a la fosa común, como basura. Barbarismo puro, y aún hay gente que cree que la revolución fue el triunfo del pueblo, cuando casi cuarenta mil personas fueron ejecutadas en la guillotina, entre nobles, aldeanos, ancianos, revolucionarios, políticos religiosos y niños.
El fin de su reinado no sólo marcó el principio de una época, sino que toda su vida es una leyenda, desde su llegada a Versalles, hasta morir como una reina. La admiro aunque probablemente no se haya preocupado por las calamidades de su pueblo. Tal vez pedirle a una adolescente, ocuparse de los problemas y responsabilidades de un país, haya sido un error.
¡VIVA SU MAJESTAD MARIA ANTONIETA!



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