Tal vez en alguna ocasión en la que estaba viendo mi programa favorito en la televisión, de repente tú cambiaste el canal al partido más importante de la jornada, sin importar mis protestas ni pucheros, haciéndome ver por primera vez, que el deporte que consideraba aburrido, luego ya no me parecería tan tonto, hasta llegué a interesarme por lo que me contabas. Te oí muchas veces contarme anécdotas de niñez relacionadas al fútbol, te oí sobre tu amor por ese equipo, amor que has heredado de tu papá.
Fuimos al estadio un par de veces, viví contigo la emoción e impotencia, la misma que vivimos cada que nos sentamos a ver un partido. Entendí que para ti el fútbol no es sólo tu equipo favorito, sino que es una cuestión de orgullo. No hay cosa más honorable que apoyar a tu equipo en las buenas y en las malas. Me gusta que seas así, gracias a ti he aprendido mucho.
Antes no entendía ¡por qué la gente era tan hincha!, ahora ya lo sé, pues no importa que tu equipo sea el peor de la liga, debes resistir las burlas estóicamente esperando tiempos mejores, mientras te burlas de los equipos rivales claro está. Si por el contrario tu club es el mejor, tienes todo el derecho de presumir y humillar a los equipos opuestos, aunque no sea algo deportivo, tu orgullo te lo ordena.
:)
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