Mi hermana se prepara para ir a trabajar, como si no fuera a volver nunca. Mi abuela encerrada tomando whisky en las rocas, mientras ve esas novelas lastimeras que se repiten una y otra vez. Yo matando arañas por ahora, durmiendo todo lo que no dormí, hablando con mi papá, todo lo que no hemos hablado, aunque casi nunca está. Extraño la voz de mi mamá pero aún así, no quiero llamarla.
Hablo con Kathy como si fuéramos dos extrañas, me habla de una manera solemne, como si no fuéramos primas, como si yo fuera una amiga lejana a la que tiene que preguntar cómo está, tal vez este un poco confundida. Por otro lado, mis ojeras son la segunda prueba de que ni hoy ni mañana, ni nunca, ni pronto, ni talvez siquiera una ironía de un quizás, jamás...jamás voy a querer estar lejos de él. Mis ojos de este jueves y los ojos de todos los días están conectados a los recuerdos anclados en él. Me mira un gato, pero creo que en el fondo debe ser un Dios porque suele interrumpir con un "miau" cuando alguien está a punto de llorar.
Soy un desorden cuando escribo, lo siento, nunca puedo ordenarme, ya se me ha hecho costumbre escribir sobre temas "monotemáticos" (redundancia), pero es que creo que ahora sí nadie entra intencionalmente a este blog, sino porque la internet los mandó por error. Algunos de mis amigos a veces me preguntan "¿Y sigues teniendo blog?" y respiro aliviada porque sé que ninguno entra hace años, si es que alguna vez lo hicieron. Sólo mi amigo Marco, creo que Marco entró una vez porque me preguntó la dirección, la cual apunté en su celular, pero no, creo que nunca entró. Y otra prueba es que Dani no me ha vuelto a decir que soy cursi (hace años), o que quiere enterarse de mi vida por aquí, sólo me habla de su chica, que es como la maga de Rayuela, a la que ama profundamente, sólo que él no lo sabe (aún), pero siempre me habla de ella.
¿Y mis signos de puntuación? no sirven de nada porque cada dos segundos cambio de tema y este post termina siendo totalmente incoherente. Mi hermana aún sigue, ajá, arreglándose. ¡Hola!
Oye, 730 días no se van en dos horas, ni en 5 días, ni siquiera en 730 días, dos años es un huevo de tiempo, y ya casi cumplo 25 años, 25 años este octubre del 2013, año en el cual lloré de abril para junio, pero en julio inhalé y nuevamente fui feliz, para agosto, volví a inhalar y exhalar feliz, pero hoy, hoy no estoy tan feliz, no tengo curitas.
¿Donde voy a trabajar cuando llegue a casa? no quiero trabajar, quiero dormir, dormir todo el día y luego ir a clase y después de eso, trabajar. Debo decidir si dejar mi trabajo actual y pasar el tiempo hasta encontrar otra cosa (webeo de 4 o 5 días) o seguir buscando algo, mientras trabajo en el mismo lugar (lo que he venido haciendo). ¿Qué haré?, por lo general, siempre me considere una chica que no dudaba ni tenía miedo, pues por lo general cojo mi casaca y me voy, pinto mis uñas y me tomo la acetona, no me mariconeo a la hora que me quieran robar (la verdad nunca me han robado), ni tampoco digo sí cuando era un no. Siempre creí que quizás no tomaba las mejores decisiones del mundo pero para mi andaban bien, porque quizás nunca había tenido una gran decisión hincándome las costillas, pero ahora no sé, todo es aburrido, monótono, se me van poco a poco las ilusiones.
Y cambiando de tema totalmente, te amo lo suficiente como para decir que eres la persona que me besó por primera vez, porque fue la primera vez. Tengo miedo de no volver a verte y quizás no debería seguir con esto porque me ocasionará problemas pero ya comencé y la música sigue – luego te molestas conmigo pero no hoy, no hoy por favor, no te molestes conmigo hoy porque estamos lejos.
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