viernes, 29 de noviembre de 2013

Viernes


A veces cuando hablas no te presto mucha atención, te pongo MUTE a ti y a todo el mundo y sólo me concentro en tus ojos...tu boca, tus labios moverse con las palabras y yo sólo asiento con la cabeza para hacerte creer que en verdad te escucho, pero en realidad no, por ratos me pierdo en tu mirada y luego escucho la última frase y ya sé qué responder. Podría seguir escribiendo horas sobre esas cosas que revolotean mi cuerpo cuando te veo, pero te aburrirías mucho.
Hoy en tu mesa de noche vi mi foto con el porta retratos que te regalé, el mismo que yo hice. Sí, yo lo hice con las ridículas letritas de colores y el fondo morado. No sé quién puso esa foto ahí, tal vez tú por ahorrar espacio o tu hermano por error. No importa, no importa quién la puso ahí, pero fue una de esas cositas que no te esperas y llegan de pronto como una sorpresa y es lindo.
Me había olvidado de lo bonito que era sentir que estás acá. Han pasado un millón de años desde la última vez que te vi y dos millones de años desde la última vez que te abracé. Ver tu barba a medio crecer, tus pestañas chiquitas y castañas. Tocar tus manos suaves, tu torso desnudo lleno de lunares, puntitos que son estrellas del espacio sideral. Yo debajo de tu brazo, mirándote dormir, disfrutando ese momento como si fuera el último de mis momentos. ¡Dime que no lo es!. ¿De qué están hechas las nubes? Quiero una almohada de nubes. O de tus plumas.

Sí.

De esas de ángel, tú sabes. Tú sabes. Tú sabes.

No quiero olvidarme de tu olor, ni de la suavidad de tus manos, no quiero ser ingrata con el mundo por darme esto, no quiero que llegue mañana y pensar: Qué mala persona soy, que mala enteramente, mala, no sé qué más.

Horrible y mala.

Pero te vi, y fue amor puro. Amor tú, tú, tú.



No hay comentarios:

Noche de cuarentena

I just couldn't believe I had flown 6 hours just to hear: “no”. I couldn’t understand. These are the things that should be taught at...