Qué mala idea leer lo que te escribí. Sangra la
herida. Si lees esto y te enojas, o
simplemente maldices que hable sobre ti, con esta precisión, no te preocupes,
intento olvidarte, me recuerdo tu egoísmo y tu frialdad y entonces me digo que ya no eres tú, no estás ni bajo tu piel,
ni muy profundo. No sabes lo que es,
albergar una ilusión por años. Sigo teniendo estos malditos y
patéticos sueños donde te encuentro, esperándome en algún aeropuerto lleno de gente,
en los cuales cuando me miras, todo desaparece. Y digo malditos porque
cuando despierto, ya no tengo que enterrarte solo a ti, a mis palabras y
tu silencio, sino que también tengo que poner bajo tierra todos estos
sueños que nunca serán reales, que sólo nacen para morir en mí.
Nuevamente sé que la vida, es un cúmulo de decisiones que tomamos. Tú tomaste la tuya, y
me vi obligada a respetarla y decidir en base a esa realidad que me
impusiste. Me quedo donde estoy porque sin palabras, sin realmente
decirlo, me pediste que dejara de ser lo que yo sentía que era para ti, o al menos que me quede quieta mientras tú tomabas tus cosas y
te ibas. Se que no debería decir esto pero lo sentí como un abandono,
dejaste de luchar, bajaste los brazos por mí. Y no, no tuve otra opción
que dejarte ir. Y ahora estas en tu vida y yo en la mía,
espero que cada día encuentres un motivo para sonreír y vivir, que seas muy feliz porque
creo que aún con todo, el mundo es mejor contigo en él. A la distancia, a pesar del tiempo, estoy contigo, a tu lado rezando a diario, pidiéndote que no te olvides de desayunar, que te abrigues, que te quites ese peinado horrible, sin embargo siento que me hundo por fuera y por dentro.
Te acabo de soñar de nuevo y cuando desperté me sabía la boca a tu nombre y a vacío, vacío es lo que siento ahora que no te tengo en mis días, y frío, mucho frío.
Te acabo de soñar de nuevo y cuando desperté me sabía la boca a tu nombre y a vacío, vacío es lo que siento ahora que no te tengo en mis días, y frío, mucho frío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario