La tristeza se apodera silenciosamente de ti.
Al principio tienes problemas con las cosas pequeñas, pero luego eliges
ignorarlas. Es como jaqueca, te dices es temporal, ya pasará, es sólo un mal
día. Pero no lo es. Te acostumbras a usar una máscara social y vivir entre los
demás, porque es lo que tienes que hacer, porque es lo que hacen los demás. Te
esfuerzas por actuar todos los días y empieza a costarte más y más. Allí es
cuando empiezas a caer más profundo. Todas las satisfacciones desaparecen, las
pequeñas cosas que solían hacerte feliz, ya no, al contrario, se vuelven
dolorosas. Pierdes motivación. ¿Por qué continuar haciendo cosas si nada te
hace feliz?. Todo esto te hace sentir incluso peor y te ves atrapada en un
círculo vicioso. De pronto te das cuenta que vives en cámara lenta, los días indistinguibles,
solo ruido blanco, una pesadez que llena tu mente y se reparte por todo tu
cuerpo. Sientes que nunca volverás a ser feliz. Sigues alejándote. Hay una
parte de ti que quiere arreglar las cosas, un impulso positivo repentino, que
no dura mucho porque sabes que no funcionará. Las cosas que emocionan a tus
amigos te son indiferentes, y te deja consciente de la brecha entre tú y ellos.
Así que elijes estar sola donde nadie hace preguntas. La falta de propósito se
vuele insoportable. Las ganas de desaparecer te rebalsan. Miras al cielo pidiéndole a Dios que te desaparezca, pero que tu familia no sufra. Piensas en tu mamá, que es quien más amas, y piensas que estás lejos y no puedes abrazarla, no puedes llorar en sus piernas. Estás completamente lejos de la gente que te puede salvar la vida con un beso en la frente. Miras a tu alrededor y extrañas a la chica que sonríe en la orilla del mar. Quieres volver a ser ella pero por ahora sólo quieres no existir, y que se disipe todo el dolor, todas las decepciones, todas las angustias, las enfermedades. Odias los hospitales, las agujas, los doctores, odias químicos entrando a tu cuerpo, exámenes, dietas horribles, y sólo quieres... desaparecer, porque por más fuerte que una persona sea, también a veces tiene ganas de no estar. Me siento demasiado sola con todo esto, ya no puedo más, realmente no puedo más, pero tampoco quiero dejar sola a mi mamá. Las lágrimas caen y caen como si quisieran crear otro océano.
martes, 28 de marzo de 2017
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2 comentarios:
Cambiaste de número? Te llamo y suena apagado... Me estoy preocupando
Puedes por favor contestarme los mails, mensajes o llamadas? Gracias amiguita u_u
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