jueves, 6 de abril de 2017

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No sé la diferencia entre asiáticos, chinos, japoneses, coreanos, filipinos... son todos iguales. Anoche en la cola del pan, una madre jugaba con su pequeño y cuando este corrió hacia la puerta, ella empezó a gritar en un idioma que desconozco. La mujer no dejaba de gritar y el niño empezó a llorar, luego abrazó al pequeño y le dio un beso para que se calmara. 

¡Cómo extraño a mi mamá! si ella estuviera aquí yo correría también a sus brazos, necesito que me diga que todo va a estar bien, que seque mis lagrimitas.

Me quedé viendo a la mamá que abrazaba al pequeño, y pensé en todas las veces que mi mamá me sostuvo entre brazos de chiquita. Ella dice que hablaba mucho, que leía todo lo que veía, letreros en las calles, envases en las tiendas, cajas y lo que sea donde hubieren letras, y que escribía cartas, muchas cartas. Las escondía entre sus cosas para que ella las encuentre de sorpresa, yo tengo vagos recuerdos de eso... pero sí, cursi desde chiquita.

Cuánta falta me hace, pero no se lo digo, para que no se ponga triste. Tampoco le he dicho que me duele la panza, ni que a veces me quedo dormida en horarios inoportunos, ni que me duele el corazón y otras partes que no sabía que existían.

Necesito con urgencia un abrazo.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres una buena hija, tu madre debe estar muy orgullosa de ti, y de ella... Ha criado y educado a una buena chica, que en un futuro será buena madre y buena esposa, buena nuera también jaja. De hecho ella también te extraña, pero estas experiencias te ayudarán a crecer como persona. Un abrazo, todo pasa.

Anónimo dijo...

Ya estarán juntas nuevamente y la apoyarás en todo, ¡paciencia y buen humor bonita!

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