Ni sus viajes a Quebec -una ciudad francofona Canadiense- la cambiarían, ni aunque su papá la mandara tres veces más a la fuerza a estudiar fuera.
Nosotras hablamos francés (ella en su lengua fluída y yo a medias) cantamos canciones pajasas de pixies, bailamos placebo y comemos cochinadas que encontramos en la refri en casa de mi papá. Es muy divertido.
Cuando voy a su casa me muestra sus antidepresivos, drogas, sus películas de culto y fotos de exnovios. Chaka es mi persona favorita en México. Vemos tele en cuarto de mi papá cuando se va a trabajar y nos fumamos sus puros como si fuéramos aristocats.
Ayer fue un día genial, fuimos al centro, nos subimos al transporte metropolitano y ella empezó a cantar el himno nacional, mientras yo me partía de risa, luego cantamos "aleluya alelu aleluya" la gente volteaba a vernos mientras nosotras pretendíamos no tener conflictos personales. Saben por qué fue un día genial? porque caminábamos por las calles victorianas de la ciudad, cuando una lluvia torrencial empezó a caer, en dos segundos terminamos mojadas. Nos sentamos al costado de unos viejitos, mientras los ancianos nos miraban con desaprobación y la gente nos esquivaba.
Mis días con chaka son geniales, es mi alma gemela versión mujer en este país (en Perú es Carla Vanessa), le he contado algunas cosas de mi vida y tenemos varias coincidencias, a no ser porque yo no me regresé llorando a casa en bicicleta "aquella vez".
Le conté de la vez que confundí los tintes y mi cabello de castaño se puso fucsia luego mezcle y se puso verde luego azul, y es así como el planeta gira en su propio eje.
Le pregunté por qué antes siempre había una constante tristeza cuando estaba con alguien. Ella me dijo: todas las historias de amor son la soledad. Qué inteligente resultó, luego de oír eso, dijimos que seguir con la misma variable de darnos patadas en el corazón, era inútil. No más. Porque al fin y al cabo, todo, todo termina. Tarde o temprano, la muerte llega. Y se enfría el café.
Ella dice que sus ojos hace años, todos los fines de semanas estaban conectados a los recuerdos anclados en un bar. Las ojeras son la segunda prueba de que ni hoy ni mañana, ni nunca ni pronto, ni tal vez si quiera una ironía de un quizás. Jamás, jamás le llamará el de la barra para decirle que la cuenta esta cancelada y que la resaca de mañana será el descuento del día. Dos por uno. Nos reímos juntas por eso, aunque ella no para de buscarse y da vueltas y piensa sin parar y se mira en el espejo despacito, se analiza y se enfada y se dice "anda ya mujer" si todo tiene solución menos la muerte y se levanta muy segura y se echa a llorar como una niña oscura.
Y yo le digo que cuando su cuerpo termine de llorar, echaré una ramita al mar ... que sea balsa para marinero náufrago y para que no vaya a tientas le pondré yo un faro. Y ahora que para cuando caiga al fondo de la piscina, yo tengo unas gotitas de agua que es mía, voy a recoger sus alitas rotas y las pegaré a trocitos, a trozos y volará.
Puedo decir lo que sea, puedo preguntarle el porqué del agujero negro, y ella dirá que no sabe, luego yo preguntaré quién tiene la respuesta, y ella sólo dirá: La petite noche "Marella mia piache", la petite noche.
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