Alguna vez hubiera pensado que ir tres veces al estadio en menos de dos años, habría sido demasiado para mí. De hecho, en casa, jamás me inculcaron el amor por el fútbol, ni una pizca (nada), tuvo que llegar una persona externa a mí, para enseñarme que el fútbol era bonito, y que sí, yo podía disfrutarlo. Me llevó a estadios y me enseñaba nombres de jugadores que yo jamás en mi vida había escuchado. Se lo agradezco. Ahora tiemblo, sufro, sudo y grito cual piraña defendiendo a mi equipo, como ayer, que me escapé del trabajo, dejándolo todo para alentar desde mi sofá, al mejor equipo de mi pais.
!!!Y GANAMOS!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario