viernes, 14 de octubre de 2016

Closer


Recuerdo un día, no uno de estos sino de los otros días en los que traías tazas de regalo, y días en los que nos ibamos a la playa -en este país y otro- recuerdo los días en que lo único que me gustaba hacer era contar los lunares de tu espalda. Días en los que tus cejas se acercaban, una a la otra mientas hablabas de cosas que yo no escuchaba por mirar tus ojos. Y una de esas noches donde podía tocar tu cabello de alfombrita cuantas veces quisiera y ver como amanecía en tus ojos mientras me abrazabas y yo quería besarte hasta morirme pero el frío nos congelaba hasta los pulmones, aunque no nos importaba porque mis piernas y mis brazos eran tuyos y yo lo único que pedía era tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento, como una vez lo hice en alguno de nuestros viajes de bus, que fueron muchos y todos lindos. Quiero de vuelta esos días en los que, a pesar de mis destrabes, tenía una sonrisa colgada en mi rostro. Necesito tu mano que sostenga mi cabeza esta noche, a ver si me duermo en ella y si me despiertas con un beso sería mejor.

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja" (...)

Si el tiempo lo cura todo, quiero estar bien ahorita, no en mil años.

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