A veces me gustaría que cada uno de nosotros dijéramos lo que tanto nos ha dado miedo decir, tal vez: “Oye, realmente no me gusta cuando haces eso” o “hey, yo realmente estoy enamorado de usted” o incluso, “hola, yo te extraño y pienso en ti todo el tiempo”. ¿Por qué todo el mundo no puede ser jodidamente honesto?. Por ejemplo el otro día una chica me dijo que tenía cara de no haber tenido sexo en millones de años. ¿Son mis ojeras? pregunté. No, me dijo, "sólo que yo me pongo así de ansiosa por cualquier cosa cuando no he tirado en largo tiempo", "wow qué sincera" pensé. Le dije que jamás había tenido sexo, yo no sé qué es tener sexo, realmente yo siempre hice el amor, aunque suene a cliché. Pues sí, siempre me entregué con deliciosa demencia voluntaria. Me sentía el animal más salvaje y a la vez la flor más delicada, una mezcla de ambos. Ternura y pasión en la misma dosis, que hacen que cualquier líquido de consistencia viscosa y sabor agrio sea el manjar más delicioso del universo. Desde la mirada, la voz, el contacto mínimo con la otra piel, mucho antes de ocupar la cama, incluso mucho antes de ocupar la habitación. Cada nervio, cada arteria se enciende con el calor de los labios. La yema de los dedos que son gentiles primero luego feroces. Con cada sístole, con cada diástole se hace el amor, con cada átomo, hasta que no quede un solo centímetro cúbico de piel sin ser besado. Es como la música de mi cuerpo. Hasta llegar al orgasmo, hasta realmente no acordarme ni de mi nombre en el momento del clímax. Piel de gallina mil veces, pies tensos de placer. Una danza que mil veces hubiera querido sea interminable, realmente siempre pensé que me salía de mi propio cuerpo y flotaba en otra dimensión. No sé si la mayoría haya sentido eso alguna vez, espero que sí, porque es demasiado rico y genial.
Pero
ahora
es
lo
que
menos
hago
y
es
lo
que
más
necesito
Mentira.
¡¡¡Necesito una casa dónde vivir!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario