lunes, 5 de junio de 2017

Recién leí que extrañar a alguien, es nada mas y nada menos, que convertir a esa persona en un extraño. Y me sonó tan amargo y terrible, que ya no quiero extrañar más. Porque eso es lo que hago cuando pienso en él, extrañarlo, temiendo el día en que ya no me acuerde de ninguna de sus facciones, del sonido de su voz, de sus hábitos y costumbres, de esas marcas que tenía en el alma y yo cubría con mis besos, sólo para que nadie vea sus heridas o para que él no recuerde que las tiene. Y sé que es parte del trato, cuando dejas ir a alguien de tu corazón, sabes que con el tiempo no va a quedar nada de esa persona. Lo acepté, aunque al hacerlo, las últimas palabras me cortaran en mil. En el fondo parecía que estaba pidiéndome una salida fácil a gritos y yo gentilmente se la proporcioné. No quería que escondiéramos nuestras vísceras, aunque se notaba que le costaba ver que tuviera el corazón tan abierto cuando se trataba de él. Y sé que pude no ser lo que él quería que fuera o que no haya resultado como lo tenía pensado, pero siempre fui honesta y di hasta lo que no tenía hasta el final, lo juro. 

4 comentarios:

David Álamo dijo...

Hola blogger, me llegó la notificación de que escribiste y emocionado entré a ver. Escribes desde las entrañas.
Sácame de una duda, escribes desde la propia experiencia? o escribes por escribir?

Saludos

Crème brûlée dijo...

David, ¡hola!
escribo por escribir, no es para alguien específico, ya sabes... ficción le dicen.
Cuidate

PD: Cómo es que te llegan las notificaciones? según yo soy super clandestina jaja, voy a demandar a blogger.

David dijo...

Está bien, no tienes que explicarme nada
un beso guapa.

Anónimo dijo...

qué hacías ayer caminando super fashion trendy tendencia otoño 2017, por conquistadores?

Noche de cuarentena

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